jueves, 18 de julio de 2013

RECORRIDO POR EL BARRANCO DE USAYA


HAYEDO DE USAYA


Seguidamente, paso a ofreceros un atrayente pase fotográfico en el que se muestran algunas de las muchas instantáneas que se tomaron durante la excursión realizada el fin de semana pasado al Barranco de Usaya. Afamado valle de la alta montaña ibérica que podemos localizar en término de Ezcaray-La Rioja; formando parte de las de las amplias estribaciones que componen la Sierra de La Demanda, y cuya disposición logra abrirse paso través de la vertiente occidental del Pico San Lorenzo, señor y dueño de las cumbres riojanas.

En este particular enclave montés, se conserva uno de los bosques de hayas más excepcionales que llegan a cubrir la comarca serrana del Alto Oja demandés. En el mismo, conviven viejos árboles corpulentos que se entremezclan aislados con recientes generaciones de jóvenes hayas, densas y esbeltas, anhelantes por acaparar nuevas tierras que colonizar. La tupida floresta se propaga extensamente por la empinada ladera septentrional, habitando los confines más sombríos del citado valle. Por abajo, el precioso arroyuelo nos regala unas memorables sensaciones visuales, sonoras y olorosas, ¡¡y también táctiles para todo aquél que ose atreverse!!

Siete lozanos puentes de madera nos ayudarán a salvar las serpenteantes aguas que se descuelgan a lo largo de este azaroso barranco. Permitiéndonos remontar buena parte de su cauce hasta alcanzar el paraje de El Horquillo. El tridente orográfico donde confluyen los pequeños regatos de Colocobia, Monte Los Lobos y Pico La Ronda, manantiales principales del arroyo de Usaya.

Entrada del Valle de Usaya. A la izquierda observamos el inicio de la cuenca divisoria, con la cima de Zalauna dominado en lo alto. Continuado por el perfil hacia abajo; collados de Don Colato, Unzurzuña y Aitzgorria.  

Valle de Postoquia o Gabazulla con la aldea de Azarrulla en primer término. Al fondo también podemos divisar las viviendas de San Antón

Las primeras luces del día iluminan la sensacional floración de la retama florida Genista florida a la que también se suma la de la escoba negra Cytisus scoparius

Los prolongados fríos primaverales, han retrasado al menos 15 días la florescencia de estos arbustos leguminosos. 

Salvo un par de breves repechos, la subida por la zona de la solana es bastante fácil y asequible. Además, las estupendas panorámicas del valle, con sus bosques y barrancos, siempre recompensan el pequeño esfuerzo realizado


Podemos señalar que el índice de biodiversidad que acoge este lugar resulta elevadísimo, a la vez que es uno de los más interesantes y originales todo el valle de Ezcaray. La razón hemos de buscarla entre unos fuertes contrastes ambientales y que a lo largo del año terminan por influir en sus dos laderas enfrentadas, de una manera notoria, originando condiciones microclimáticas opuestas. 

El brezo nazareno Erica cinerea florece entrado el verano. Se diferencia de otros brezos por su porte arbustivo bajo. Es indicador de suelos acidificados degradados. 

La mística orquídea Serapias cordiguera se localiza en los pastizales más frescos de la solana. Señaliza antiguas áreas deforestadas de robledal subatlántico. La polinización de este grupo de orquídeas se lleva a cabo mediante pequeñas abejas y coleópteros, que procuran buscar refugio nocturno en el interior de la estructura floral, contribuyendo así en la dispersión del polen. 


Como hemos afirmado, en la vertiente orientada a barlovento, el bosque atlántico planocaducifolio se convierte en el principal amo del terreno, mucho más húmedo y fresco. Mientras que a sotavento, tenemos la dilatada Solana de Usaya, reinada por el pasto y los matorrales de degradación, biotipos más apropiados para aguantar las agotadoras condiciones de sequedad y radiación solar veraniega. En el tramo alto del valle, unas encomiables repoblaciones de coníferas efectuadas hace más de tres décadas, han sabido resolver el tremendo deterioro erosivo que desde inmemoriales ha venido castigando a las cabeceras de las principales cuencas afluentes del río Oja. En la actualidad y en su justa medida, sus efectos ecológicos y paisajísticos puede considerarse verdaderamente positivos a la vez que enriquecedores. 

La Majada de Obicolla, hermosamente localizada entre pinos, es el punto más alto del itinerario con 1.480 m de altitud. A nuestro juicio, supone el mejor enclave para realizar la parada de avituallamiento y almuerzo de la excursión. 

Reforestaciones de coníferas mixtas en la cuenca alta del valle de Usaya, paraje de El Horquillo. La alternancia de bosquetes de abetos Pseudotsuga meziesii, Abies alba, alerces Larix decidua y pinos Pinus sylvestris contribuye a enaltecer el arisco paisaje del Alto Usaya.

La delicada Violeta del Moncayo Viola montcaunica es una plantita exclusiva de los macizos montañosos ácidos del centro-norte peninsular. En la comarca del Alto Oja se encuentra bien repartida por las estaciones serranas, en pastizales y linderos de bosques por encima de los 1.300 m de altura. 


A todo esto, cabe añadir una distintiva composición geológica y edáfica, en la que llegan a intervenir diversas tipologías de rocas y suelos paleozoicos antiguos. En la cara orientada al medio día, encontramos un afloramiento masivo de dolomías cámbricas que se precipita desde los altos de Cobetia hasta la más baja Solana de Herma, otorgando a los suelos un ph alcalino o básico. Igualmente, el tono anaranjado-rojizo de estas rocas puede vislumbrase entre los claros del bosque de hayas, surgiendo en forma de hoscos peñascos que interrumpen la continuidad del arbolado. Pizarras y cuarcitas se propagan por las áreas cimeras del barranco, favoreciendo la evolución de suelos silíceos pobres, poseedores de un ph marcadamente ácido. 

En el paraje de Las Ligorrias, una evidente veta de dolomías cámbricas calcáreas interrumpe drásticamente la continuidad del matorral acidófilo de retamas y helechos. Los distintos estratos geológicos del valle de Usaya, condicionan la diversidad florística del entorno.

Esféricas hayas sobresaliendo entre los escarpes dolomíticos de Orecia. El matorral acompañante, de morfología almohadillada, se compone de un tipo de aulaga o aliaga espiniscente: la leguminosa Genista hispanica subsp. occidentalis, habitante característico de los suelos calizos en climas de montaña que gozan de influencia atlántica. 

En los claros herbosos del hayedo y el avellanar, Boletus luridus (Suillelus luridus) encuentra unas condiciones óptimas para su fructificación. Siente predilección por los suelos básicos de naturaleza caliza. Su reducida presencia solamente ha podido ser registrada en unos pocos lugares de la comarca del Alto Oja.

Boletus luridus presenta poros anaranjado-rojizos además de un vistoso retículo en el pie que lo distingue de su otro congénere más frecuente B. erythropus

Las tormentas de la semana pasada han comenzado a activar el crecimiento de algunos hongos de bosque apreciados. La urretxa o carbonera Russula cyanoxantha es afanosamente buscada por los micófilos vascos. 


El ecotono o zona de transición ecosistémica, queda establecido en el fondo del valle. Es en esta franja donde mejor puede apreciarse la enorme versatilidad ecológica que existente en este primordial enclave natural del Alto Oja ezcarayense. El escarpado arroyo de Usaya, con sus abundantes saltos de agua y pequeñas cascadas, contribuye a crear una atmósfera saturada humedad, beneficiando la formación de un microambiente húmedo y fresco y que consigue permanecer inalterado incluso durante la etapa más seca del verano. 

Sumergidos entre frondosas hayas, el descenso por el barranco se hace particularmente fresco y agradable. Acompañados en todo momento por la inagotable danza de las cristalinas y puras aguas del Arroyo de Usaya.

El fluir de las contemplativas aguas, nos invita a realizar más de un alto en el camino. 

El popular Paseo de Los Siete Puentes se convierte en uno de los recorridos más demandados entre los senderistas que acuden a visitar los espacios naturales de Ezcaray.  





En los bordes del mismo curso fluvial convergen numerosas especies silvestres. La flora nemoral eurosiberiana, propia de los bosques húmedos y sombríos, resulta especialmente copiosa. Hallándose representada por algunos tipos de plantas exclusivos de este barranco hiperhúmedo. Hegemónica también resulta la singular presencia del grupo de los lepidópteros diurnos, colonizando la amplia variedad de nichos ecológicos que coexisten entre el bosque fresco y la xérica solana deforestada.


La amapola amarilla Meconopsis cambrica y el peralito menor Pyrola minor se crían exclusivamente en las orillas húmedas y umbrosas del arroyo. Para lograr sobrevivir, ambas plantas requieren de unos suelos profundos y desarrollados, ricos en humus y nutrientes. 

En las inmediaciones del arroyo de Usaya encontramos una de las pocas poblaciones de peralito menor Pyrola minor que se asientan sobre la comarca del Oja. 
 
Mullidas alfombras de musgo tapizan los pedregales de la umbría de Usaya. El enorme hayedo que se propaga a lo largo del barranco de Usaya se considera uno de los bosques más bonitos y fotogénicos del valle de Ezcaray. 


Honorable visita a uno de los lugares más considerados y enternecedores de nuestros montes. El tumultuoso baile de las frías aguas que transitan por la montaña, la oscuridad y quietud del refrescante bosque de hayas, la variada naturalidad de sus seres habitantes,...todo ello forma parte del emocionante cúmulo de sensaciones que se pueden llegar a percibir en compañía de SILVESTRES, ¡¡mejor lugar que en Ezcaray y sus excepcionales montañas, casiiiiii imposible, jeje!!. 

Unas pocas personas ya han tenido la gratitud de acompañarnos durante estos apacibles paseos campestres. A todos ellos les damos mil gracias, ansiado un nuevo reencuentro en el que compartamos más naturaleza y mejor amistad. 


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