jueves, 18 de julio de 2013

EXCURSIÓN POR EL VALLE DE AYABARRENA


El próximo sábado día 20 nos adentraremos de nuevo en las profundidades de la Sierra de La Demanda riojana. Esta vez utilizaremos uno de sus pequeños valles fluviales de montaña, ascendiendo desde la aldea de Posadas hasta el término de la Cerradas de Yabura a 1.310 m de altitud, salvando un escaso desnivel de subida de unos 350 m

No te pierdas esta encantadora visita a uno de los lugares más atractivos y bellos de los montes de Ezcaray. El recorrido discurre por todo el fondo de valle, entre recoletos prados que conservan tadavía parte de sus artesanales tapiados de piedra. Los frecuentes túneles de avellanos y fresnos nos complacerán con su refrescante sombra tupida. Tras 4,5 km de ligera ascensión, obtendremos una bonita visual del prolongado valle de Las Cenáticas o de Ayabarrena. Luego volveremos sobre nuestros pasos hasta la aldea de Posadas, punto de inicio del recorrido.

Se trata de un sendero de escasa dificultad, adecuado para todos los niveles, que ofrece la oportunidad de ser divinamente practicado por NIÑOS, JÓVENES y MAYORES.

Recomendable portar recipientes con agua fresca, calzado y ropa adecuada para caminar por el monte, protección solar y un ligero tentempié a modo de almuerzo.



Puntos característicos del recorrido
(Subida y bajada por el mismo sendero)

Aldea de Posadas (965 m)
Aldea de Ayabarrena
Cortafuegos de Quericia
Prados de Gazalaya
Bco. Chocorrego
Bco. Arambura
Prados de Chelicia
Prados de Arrobia
Cerradas de Yabura (1.310 m)



INFORMACIÓN Y RESERVAS:

silvestresezcaray@gmail.com
679078471 Juan


RECORRIDO POR EL BARRANCO DE USAYA


HAYEDO DE USAYA


Seguidamente, paso a ofreceros un atrayente pase fotográfico en el que se muestran algunas de las muchas instantáneas que se tomaron durante la excursión realizada el fin de semana pasado al Barranco de Usaya. Afamado valle de la alta montaña ibérica que podemos localizar en término de Ezcaray-La Rioja; formando parte de las de las amplias estribaciones que componen la Sierra de La Demanda, y cuya disposición logra abrirse paso través de la vertiente occidental del Pico San Lorenzo, señor y dueño de las cumbres riojanas.

En este particular enclave montés, se conserva uno de los bosques de hayas más excepcionales que llegan a cubrir la comarca serrana del Alto Oja demandés. En el mismo, conviven viejos árboles corpulentos que se entremezclan aislados con recientes generaciones de jóvenes hayas, densas y esbeltas, anhelantes por acaparar nuevas tierras que colonizar. La tupida floresta se propaga extensamente por la empinada ladera septentrional, habitando los confines más sombríos del citado valle. Por abajo, el precioso arroyuelo nos regala unas memorables sensaciones visuales, sonoras y olorosas, ¡¡y también táctiles para todo aquél que ose atreverse!!

Siete lozanos puentes de madera nos ayudarán a salvar las serpenteantes aguas que se descuelgan a lo largo de este azaroso barranco. Permitiéndonos remontar buena parte de su cauce hasta alcanzar el paraje de El Horquillo. El tridente orográfico donde confluyen los pequeños regatos de Colocobia, Monte Los Lobos y Pico La Ronda, manantiales principales del arroyo de Usaya.

Entrada del Valle de Usaya. A la izquierda observamos el inicio de la cuenca divisoria, con la cima de Zalauna dominado en lo alto. Continuado por el perfil hacia abajo; collados de Don Colato, Unzurzuña y Aitzgorria.  

Valle de Postoquia o Gabazulla con la aldea de Azarrulla en primer término. Al fondo también podemos divisar las viviendas de San Antón

Las primeras luces del día iluminan la sensacional floración de la retama florida Genista florida a la que también se suma la de la escoba negra Cytisus scoparius

Los prolongados fríos primaverales, han retrasado al menos 15 días la florescencia de estos arbustos leguminosos. 

Salvo un par de breves repechos, la subida por la zona de la solana es bastante fácil y asequible. Además, las estupendas panorámicas del valle, con sus bosques y barrancos, siempre recompensan el pequeño esfuerzo realizado


Podemos señalar que el índice de biodiversidad que acoge este lugar resulta elevadísimo, a la vez que es uno de los más interesantes y originales todo el valle de Ezcaray. La razón hemos de buscarla entre unos fuertes contrastes ambientales y que a lo largo del año terminan por influir en sus dos laderas enfrentadas, de una manera notoria, originando condiciones microclimáticas opuestas. 

El brezo nazareno Erica cinerea florece entrado el verano. Se diferencia de otros brezos por su porte arbustivo bajo. Es indicador de suelos acidificados degradados. 

La mística orquídea Serapias cordiguera se localiza en los pastizales más frescos de la solana. Señaliza antiguas áreas deforestadas de robledal subatlántico. La polinización de este grupo de orquídeas se lleva a cabo mediante pequeñas abejas y coleópteros, que procuran buscar refugio nocturno en el interior de la estructura floral, contribuyendo así en la dispersión del polen. 


Como hemos afirmado, en la vertiente orientada a barlovento, el bosque atlántico planocaducifolio se convierte en el principal amo del terreno, mucho más húmedo y fresco. Mientras que a sotavento, tenemos la dilatada Solana de Usaya, reinada por el pasto y los matorrales de degradación, biotipos más apropiados para aguantar las agotadoras condiciones de sequedad y radiación solar veraniega. En el tramo alto del valle, unas encomiables repoblaciones de coníferas efectuadas hace más de tres décadas, han sabido resolver el tremendo deterioro erosivo que desde inmemoriales ha venido castigando a las cabeceras de las principales cuencas afluentes del río Oja. En la actualidad y en su justa medida, sus efectos ecológicos y paisajísticos puede considerarse verdaderamente positivos a la vez que enriquecedores. 

La Majada de Obicolla, hermosamente localizada entre pinos, es el punto más alto del itinerario con 1.480 m de altitud. A nuestro juicio, supone el mejor enclave para realizar la parada de avituallamiento y almuerzo de la excursión. 

Reforestaciones de coníferas mixtas en la cuenca alta del valle de Usaya, paraje de El Horquillo. La alternancia de bosquetes de abetos Pseudotsuga meziesii, Abies alba, alerces Larix decidua y pinos Pinus sylvestris contribuye a enaltecer el arisco paisaje del Alto Usaya.

La delicada Violeta del Moncayo Viola montcaunica es una plantita exclusiva de los macizos montañosos ácidos del centro-norte peninsular. En la comarca del Alto Oja se encuentra bien repartida por las estaciones serranas, en pastizales y linderos de bosques por encima de los 1.300 m de altura. 


A todo esto, cabe añadir una distintiva composición geológica y edáfica, en la que llegan a intervenir diversas tipologías de rocas y suelos paleozoicos antiguos. En la cara orientada al medio día, encontramos un afloramiento masivo de dolomías cámbricas que se precipita desde los altos de Cobetia hasta la más baja Solana de Herma, otorgando a los suelos un ph alcalino o básico. Igualmente, el tono anaranjado-rojizo de estas rocas puede vislumbrase entre los claros del bosque de hayas, surgiendo en forma de hoscos peñascos que interrumpen la continuidad del arbolado. Pizarras y cuarcitas se propagan por las áreas cimeras del barranco, favoreciendo la evolución de suelos silíceos pobres, poseedores de un ph marcadamente ácido. 

En el paraje de Las Ligorrias, una evidente veta de dolomías cámbricas calcáreas interrumpe drásticamente la continuidad del matorral acidófilo de retamas y helechos. Los distintos estratos geológicos del valle de Usaya, condicionan la diversidad florística del entorno.

Esféricas hayas sobresaliendo entre los escarpes dolomíticos de Orecia. El matorral acompañante, de morfología almohadillada, se compone de un tipo de aulaga o aliaga espiniscente: la leguminosa Genista hispanica subsp. occidentalis, habitante característico de los suelos calizos en climas de montaña que gozan de influencia atlántica. 

En los claros herbosos del hayedo y el avellanar, Boletus luridus (Suillelus luridus) encuentra unas condiciones óptimas para su fructificación. Siente predilección por los suelos básicos de naturaleza caliza. Su reducida presencia solamente ha podido ser registrada en unos pocos lugares de la comarca del Alto Oja.

Boletus luridus presenta poros anaranjado-rojizos además de un vistoso retículo en el pie que lo distingue de su otro congénere más frecuente B. erythropus

Las tormentas de la semana pasada han comenzado a activar el crecimiento de algunos hongos de bosque apreciados. La urretxa o carbonera Russula cyanoxantha es afanosamente buscada por los micófilos vascos. 


El ecotono o zona de transición ecosistémica, queda establecido en el fondo del valle. Es en esta franja donde mejor puede apreciarse la enorme versatilidad ecológica que existente en este primordial enclave natural del Alto Oja ezcarayense. El escarpado arroyo de Usaya, con sus abundantes saltos de agua y pequeñas cascadas, contribuye a crear una atmósfera saturada humedad, beneficiando la formación de un microambiente húmedo y fresco y que consigue permanecer inalterado incluso durante la etapa más seca del verano. 

Sumergidos entre frondosas hayas, el descenso por el barranco se hace particularmente fresco y agradable. Acompañados en todo momento por la inagotable danza de las cristalinas y puras aguas del Arroyo de Usaya.

El fluir de las contemplativas aguas, nos invita a realizar más de un alto en el camino. 

El popular Paseo de Los Siete Puentes se convierte en uno de los recorridos más demandados entre los senderistas que acuden a visitar los espacios naturales de Ezcaray.  





En los bordes del mismo curso fluvial convergen numerosas especies silvestres. La flora nemoral eurosiberiana, propia de los bosques húmedos y sombríos, resulta especialmente copiosa. Hallándose representada por algunos tipos de plantas exclusivos de este barranco hiperhúmedo. Hegemónica también resulta la singular presencia del grupo de los lepidópteros diurnos, colonizando la amplia variedad de nichos ecológicos que coexisten entre el bosque fresco y la xérica solana deforestada.


La amapola amarilla Meconopsis cambrica y el peralito menor Pyrola minor se crían exclusivamente en las orillas húmedas y umbrosas del arroyo. Para lograr sobrevivir, ambas plantas requieren de unos suelos profundos y desarrollados, ricos en humus y nutrientes. 

En las inmediaciones del arroyo de Usaya encontramos una de las pocas poblaciones de peralito menor Pyrola minor que se asientan sobre la comarca del Oja. 
 
Mullidas alfombras de musgo tapizan los pedregales de la umbría de Usaya. El enorme hayedo que se propaga a lo largo del barranco de Usaya se considera uno de los bosques más bonitos y fotogénicos del valle de Ezcaray. 


Honorable visita a uno de los lugares más considerados y enternecedores de nuestros montes. El tumultuoso baile de las frías aguas que transitan por la montaña, la oscuridad y quietud del refrescante bosque de hayas, la variada naturalidad de sus seres habitantes,...todo ello forma parte del emocionante cúmulo de sensaciones que se pueden llegar a percibir en compañía de SILVESTRES, ¡¡mejor lugar que en Ezcaray y sus excepcionales montañas, casiiiiii imposible, jeje!!. 

Unas pocas personas ya han tenido la gratitud de acompañarnos durante estos apacibles paseos campestres. A todos ellos les damos mil gracias, ansiado un nuevo reencuentro en el que compartamos más naturaleza y mejor amistad. 


martes, 9 de julio de 2013

EXCURSIÓN BARRANCO DE USAYA. PASEO DE LOS SIETE PUENTES


Este próximo sábado 13 de julio puedes acompañar a SILVESTRES durante uno de los recorridos naturalísticos más interesantes de todo el Alto Oja. Si te animas, tendrás la oportunidad de conocer una de las auténticas joyas paisajísticas que decoran la Sierra de La Demanda riojana. No estamos refiriendo  al pintoresco y afamado Valle del río Usaya. Mítico afluente del río Oja conocido por su bonito arroyo que atraviesa una de las masas boscosas de hayedo más destacadas de la comarca. Para facilitar el desarrollo del sendero a través del barranco, en su día se construyeron siete bonitos puentes artesanales de madera, que hacen las delicias del recorrido. 

El recorrido tiene un desarrollo circular. Su distancia es de 10,5 km y su desnivel acumulado en subida es de 550 m. Parte de la ascensión se efectúa por un tramo en solana, que salvaremos en las dos primeras horas de marcha, antes de que comience a apretar el sol. Después, el resto del camino discurre a la vera del fresco arroyo, protegido en todo momento bajo la densa sombra del hayedo. La duración estimada de la travesía es de unas 4 -5horas.

El recorrido parte desde la Aldea de Azarrulla, situada a 7 km de Ezcaray. Así que el desplazamiento hasta allí se efectuará en vehículos particulares. Previamente, se quedará en la oficina de Silvestres para finalizar inscripciones y organizar los desplazamientos. El acceso hasta la aldea es bueno, existe además un amplio aparcamiento para dejar los coches. 

**La organización recomienda el uso de ropa adecuada para la caminata, portar agua en abundancia, llevar un pequeño aperitivo o ligero almuerzo además de protección solar.




Puntos de interés del itinerario

Azarrulla
Puente Herma
La Cantera
Las Ligorrias
Zomicia
Ortaura
Fuente El Clavo
Majada Vieja
Colladito Orecia
Bco. Cilartia
Majada Obicolla (cota máxima 1485 m.)
El Horquillo
Prados de Cobelasa
Prado Martín
El Pretil
Bco. Ticorrego
Puente Herma
Azarrulla 



INFORMACIÓN Y RESERVAS

silvestresezcaray@gmail.com

679078471

sábado, 6 de julio de 2013

RUTA COLLADO URDIGA-ROBLEDAL DE TURGUEIZA


Este fin de semana pasado, SILVESTRES puso en marcha un estimulante ciclo de paseos formativos guiados, cuidadosamente programados por el interior los magníficos montes que conforman la comarca riojana de Ezcaray y sus alrededores. Esta novedosa iniciativa, pretende ofrecer al viajero visitante la oportunidad de conocer más a fondo el interesante marco paisajístico que circunscribe al territorio natural del Alto Valle del Oja-Sierra de La Demanda. Desde mediados del mes de julio hasta finales de verano se propondrán diversas actividades relacionadas con el senderismo deportivo y el excursionismo didáctico ambiental.

Las salidas están abiertas a todos los públicos. La organización únicamente aconseja tener en cuenta los desniveles y distancias que articulan los itinerarios propuestos, pues es la mejor manera de conocer su grado de exigencia y dificultad. Generalmente, diseñamos recorridos de carácter turístico-divulgativo, que no requieren demasiada preparación física. Para hacer más placenteras las excursiones, durante el verano  solemos recurrir a la frescura brindada por los bosques sombríos y los arroyos de montaña, así el caminar se hace mucho más fácil y agradable. Porque, al fin y al cabo, de lo que se trata es de compartir un buenas horas de monte y diversión, aprovechando su más absoluta tranquilidad. Descubriéndote la maravillosa Naturaleza que rodea a la benevolente villa de Ezcaray y sus montañas. 


Empezamos la temporada organizando una caminata por los montes de las cercanías de Ezcaray, Ojacastro y Zorraquín. Concretamente, por las denominadas Cuadrillas de Garay y Arrupia, localizadas a ambos márgenes del río Oja; en las que antiguamente se englobaban un buen número de las pequeñas aldeas que conformaban el dilatado Término Municipal de Ojacastro. El recorrido subía hasta el Collado Urdiga 1.226 m y tenía como atractivo añadido la visita al quejigal centenario de la Solana de Turgueiza.

El día despuntó sin nubes, claro y nítido, lo que nos permitió efectuar excelentes tomas fotográficas a lo largo del paseo. Especialmente, sobre la exuberante vegetación y el pulcro paisaje del entorno. Durante la salida tuvimos la suerte de ir acompañados por Alberto, apasionado naturalista que lleva visitando los montes de Ezcaray desde su más tierna infancia. Gracias a su gran entusiasmo y dedicación, el recorrido se hizo mucho más ameno y entretenido, aderezándolo con un amplio repertorio de curiosas anécdotas relacionadas siempre con la fascinante historia de la Naturaleza y todo lo que inabarcablemente gravita a su alrededor. Él mismo gestiona un blog con contenidos medioambientales muy originales y didácticos; NATURMENDI, no dejéis de visitarlo.


En la primera ascensión coronamos la Peña o Picota de San Torcuato 1.014 m, mítica atalaya desde donde se obtienen unas generosas vistas de toda comarca del Alto Oja; con los valles de Turza y Ciloria orientados hacia el este y oeste respectivamente. 

Subida al Santuario de Allende.

Campos de Allende recién segados. 

Calidez durante las primeras luces matinales. Ezcaray pueblo, con el Valle del Ciloria abierto a su derecha. 


La composición lítica de este paraje, constituida por rocas calizas del periodo Jurásico, beneficia la aparición de una rica comunidad florística asociada. Así, son abundantes las florecillas policromadas que se van alternando entre en los claros abiertos de la garriga arbustiva. A su vez, se ven escoltadas por un variado mosaico de pequeñas matillas aromáticas, en constante lucha por acomodarse entre los intersticios de los escarpes emergentes. 

Anacamptis pyramidalis es una bella orquídea silvestre que presenta un típico porte cónico-piramidal. Se cría en espacios abiertos y soleados, sobre suelos pedregosos calizos. Es muy común en nuestro valle. 


Desde este punto, emprendimos la bajada hasta la Dehesa Zaldua, amplia zona de pasto y robledal perteneciente al pueblo de Ojacastro. Aquí, tuvimos la fortuna de disfrutar del amistoso vuelo cercano de una pareja de alimoches, probablemente ya sumidos en las labores de crianza de la prole. 

Bajada y vistas sobre la Dehesa de Zaldua. Cuadrilla de Garay, Ojacastro. 



Desde este enclave, también pudimos observar la genial recuperación que está experimentando el bosque mixto de frondosas caducifolias que queda cobijado bajo los cantiles rocosos de San Torcuato, en su fachada norte. A los innumerables acebos, fresnos, arces, quejigos y hayas se suma la excepcional presencia de tilos de hoja ancha Tilia platyphyllos y sorbos silvestres Sorbus torminalis. La elevada cantidad de nutrimento que se acumula a los pies del farallón, permite el desarrollo de suelos fértiles, profundos y desarrollados. El recurso hídrico no suele faltar en estos lugares, pues la elevada permeabilidad de las calizas aflorantes suministra un flujo de agua casi constante, escurriendo desde lo alto de los peñascos superiores.

Tras cruzar la Vía Verde del Oja, nos dirigimos hacia la localidad de Ojacastro. En un principio, para acortar distancia, estaba planeado salvar el cauce del río Oja por el conocido Paso de los BueyesPero, como pudimos comprobar, las fuertes crecidas invernales habían terminado por arrastrar el tradicional vado confeccionado por largos troncos de madera; así que llegamos a Ojacastro por el puente de piedra que queda situado más abajo, próximo a la antigua estación de ferrocarril, y que da acceso al Barrio de Abajo o del Pisón. Ya en el pueblo, efectuamos una breve parada de refresco ante de afrontar la segunda subida del recorrido. A pesar de su significativo desnivel, la ascensión hasta el collado de Urdiga es más bien larga y progresiva, sin mostrar fuertes tramos en pendiente. Además, lo bueno que tiene es que se realiza mayoritariamente a la sombra de un tupido bosque de hayas, a la vera de un barranco que se prolonga a lo largo y ancho del extenso Monte de Barrotarna, en las demarcaciones del Valle de Masoga

Desde el paraje de Vista Allende, cercano a Ojacastro, se obtiene una amplia visión de todo el cordal de San Lorenzo. La Peña o Picota de San Torcuato, sobresale en primer término. 

La subida a Urdiga se efectúa bajo un sombrío bosque de hayas. Utilizando una amplia trocha forestal que se prolonga a lo largo del barranco de Barrotarna.

Vecinos de Ojacastro durante las labores de corta de leña. Las "suertes" o sorteos de leña, forman parte de los aprovechamientos comunales del Alto Oja. Cada año, la guardería forestal señala unos lotes de árboles adecuados
 que, tras una rifa, son adjudicados a los residentes empadronados para que efectúen su corta posterior siempre de manera controlada.

San Lorenzo visto desde las inmediaciones de Urdiga. En primer plano observamos la espesa arboleda que cubre el barranco de Barrotarna


Una vez arriba, las fastuosas vistas recompensaron con creces el esfuerzo realizado. Este año, gracias a las elevadas precipitaciones, la montaña se encontraba viva y esplendorosa. El verde intenso de las praderas se fundía con el fragor de los bosques turgentes, dibujando un paisaje primaveral de ensueño, más propio de finales de mayo o principios del mes de junio. 

Bucólica estampa primaveral del Alto Valle del Ciloria, con el recoleto pueblo de Valgañón a sus pies. En lo más alto, cimas de Torocuervo y Las Neveras

Agaricus macrosporus es un tipo de champiñón silvestre que vive en pastizales nitrogenados frecuentados por el ganado. Se caracteriza por su porte masivo y carne compacta. Presenta un ligero aroma almendrado que lo hace muy apetecible. Es un excelente comestible. 

La dorada floración de la pequeña leguminosa Lotus corniculatus, evidencia que el ganado todavía no ha subido a paladear el nutrido pasto de las campas altas de Chazpura.


Una vez superada la cota máxima, comenzamos el descenso surcando el escultórico quejigal centenario de Turgueiza. En este valioso biotopo natural, nos topamos con un bosque típicamente biestratificado; compuesto por un dosel superior de árboles viejos y aclarados entre el que se intercala una cohorte más baja de jóvenes y esbeltos robles, a menudo densificados, procedentes de la regeneración producida por semilla o bien de renuevos vegetativos, mediante brotes y chupones. El origen de esta estructura proviene de un antiguo sistema de explotación agroforestal, actualmente caído en desuso. Estoy hablando de las envejecidas dehesas u oquedales, o los también denominados montes huecos.

La antigua dehesa de la Solana de Turgueiza todavía conserva parte de su monumental arbolado centenario. 


Este genuino ecosistema ibérico, deriva en primer término del bosque mediterráneo original, en el que el arbolado era sometido por el hombre mediante diversos tratamientos culturales, con la finalidad de obtener un suministro equilibrado de recursos tanto en el espacio y como en el tiempo. En virtud de esto, el bosque se mantenía limpio y aclarado, con el objeto de estimular una producción constante de pastos y otros productos forestales, antaño imprescindibles en la economía rural de subsistencia. En cierto modo, lo que nuestra especie pretendía intentar a través de este ancestral régimen de intervención era conseguir imitar lo que la naturaleza ya reproducía por sí sola desde hace milenios. Pues la arquitectura tradicional propia de los montes y paisajes adehesados, ya existía de forma natural en los biomas de todo el arco mediterráneo mundial; pudiéndose diferenciar en sus ecosistemas desde finales del Mioceno, motivado en gran parte por sus particulares connotaciones bioclimáticas. 

En los montes adehesados son característicos los árboles trasmochos decapitados, repartiéndose de manera aislada sobre el terreno. Sobre estos ejemplares se practicaban tratamientos de poda a cierta altura del tronco, mutilando o descabezando la guía principal, lo que irremediablemente condenaba el crecimiento en altura del árbol. Después, era el sol el encargado de estimular el desarrollo de un ramaje más horizontal y copudo, así como la producción de abundante fruto promovido tras copiosas floraciones. Las cortas se efectuaban con una periodicidad de entre 7-20 años, según la funcionalidad de la materia prima a obtener: ramón para el ganado, leñas de hogar, bellota para ceba, madera estructural y para aperos, etc. Por su parte, la sombra proyectada por las anchas copas, favorecía el desarrollo y mantenimiento de un suculento estrato herbáceo de gran valor pastoral.  


Resulta curioso como algunos lugareños de Zorraquín llegan a recordar el grado de "saneamiento" al que estaba sometido dicho monte en la antigüedad. Tal era el caso que, los pastores desde las zonas más bajas del monte, solamente tenían que agachar un poco la cabeza, asomándose por debajo de los copudos robles, para alcanzar a vigilar al ganado que pastaba libremente en las partes altas. Sin tener la necesidad de acudir hasta el mismo lugar en sí. Hoy en día la situación es muy diferente. Los escasos ejemplares que permanecen añosos, tras superar las llamas de un incendio ocasionado por un rayo, apenas logran sobrevivir ocultos entre la cerrada maleza que coloniza las desvalidas dehesas de Turgeiza. Débiles y fatigados tras años de aprovechamiento intensivo. Aún así, su valor patrimonial y ecológico continúa siendo innegable. 


El caso de quejigal de la Solana de Turgueiza es muy llamativo, ya que es en este lugar del Valle del Alto Oja donde se ha logrado conservar la mayor cantidad de robles viejos. En los parajes de Las Majadas o La Quinzabala, encontramos situada la mayor concentración de pies centenarios. En Valgañón también existen varios rodales extramaduros, ocupando el área de El Robledal y los barrancos de La Dehesa, dignos de apreciación. Llama la atención como en el tramo de solana concerniente al Término Municipal de Ezcaray, no ha sobrevivido hasta la fecha ningún ejemplar poseedor de tales características. El motivo puede buscarse en las antiguas Ordenanzas Municipales que dictaminaban el régimen de aprovechamiento comunal de los montes públicos pertenecientes a los ayuntamientos locales. Parece ser que la villa de Ezcaray, por algún motivo, no respetó la continuidad del arbolado viejo bajo la estructura de dehesa o monte hueco. Un hecho que puede extrapolarse a un gran número de pueblos y comarcas forestales ibéricas, especialmente desde que se llevarían a cabo los históricos procesos desamortizadores. Además, a mediados del siglo pasado, un severo incendio forestal terminó por afectar a una buena parte de los dominios silvícolas de dicho monte, calcinado importantes zonas en el Borreguil, Labarena, San Quílez y La Dehesilla.

Los árboles trasmochos presentan un incuestionable valor estético, etnográfico y medioambiental


Como contrapartida, sí prevaleció intacto en el área de Zorraquín así como en algunas porciones del pueblo de Valgañón. Convirtiéndose hoy en día en un valioso legado etnográfico y forestal, vinculado a la historia y cultura tradicional de los pueblos serranos del Alto Oja demandés. En la actualidad se conservan pocos ejemplos de este tipo de bosque en toda la Comunidad de La Rioja. Los más cercanos los encontramos en el Alto Najerilla, por la Comarca de Las Siete Villas, al otro lado de la Sierra de La Demanda. También cerca del pueblecito de Cirueña, existe una bonita dehesa boyal que cuenta con más de un centenar de ejemplares enormes. 


Tras saborear  las benévolas energías transmitidas por un bosque de semejantes características, continuamos la marcha hasta el pueblo de Zorraquín y, tras éste, llaneando llegamos hasta Ezcaray. Una inolvidable jornada campera compartida con un público excepcional, que con arrojo supo apreciar la extraordinaria belleza paisajística que silenciosamente se esconde tras estos célebres valles riojanos. 


¡¡Gracias amigos!! Nos vemos en la próxima!! 

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